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Victim's Assistance Coordinator: Angelina Montoya, MD |
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Diocesan Statutes for the Protection of Children: Pray for the safety of all children. God bless you +Bishop Vasa
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Protecting God’s Children:
May God bless you.
+Bishop Vasa
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The
preceding message was designed by the Diocesan Review Committee to help us
remember |
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You will find our complete Diocesan
Statutes for the Protection of Children in the Pastoral Guidelines under
You will find our Code of Conduct in the
Pastoral Guidelines under
You will find our
Employee Handbook in the Pastoral Guidelines under
For more information, please
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Diócesis de Baker, Oregon
2002
Oficina del Obispo
Octubre 2002
Al Pueblo de Dios en la Diócesis de Baker:
Desde el año pasado han abundado noticias descorazonantes y desalentadoras acerca del abuso sexual de menores por parte de sacerdotes y religiosos. No hay duda de que tal comportamiento es reprensible e indefendible. Aunado al escándalo del abuso en sí, se halla el escándalo de la inapropiada e inadecuada respuesta por parte de los oficiales de la Iglesia a la que yo represento.
Yo podría ofrecer explicaciones sobre el precario consejo de los abogados, el infrecuente reporte del abuso por parte de aquellos que podían estar enterados, la creencia general de que el problema no era tan grave, o la negación del problema por parte de la sociedad en general, pero la dura realidad es que niños fueron dañados. En algunos casos fueron dañados por sacerdotes que no habían ofendido a nadie anteriormente, pero niños fueron dañados. En otros casos fueron dañados por ofensores que ya habían hecho daño a otros anteriormente, y aquellos que los reasignaron a otro lugar deben responder ante Dios Todopoderoso, porque niños fueron dañados. Otros más fueron dañados porque se creía que el "tratamiento" del ofensor había sido efectivo y aquellos que dieron estas opiniones también deben responder ante Dios Todopoderoso porque niños fueron dañados.
Puedo decirles a ustedes, con toda honestidad, que nada desgarra más severamente mi corazón que el pensar que un niño pueda haber sido dañado por un sacerdote, o peor aún, que pudiera haber sido dañado por un sacerdote que yo haya asignado. No he asignado, y nunca asignaré al servicio de la Diócesis de Baker un sacerdote que manifieste incluso la más mínima posibilidad de peligro para uno de estos pequeños de Dios. Desdichadamente, no puedo garantizar que nunca jamás un niño será dañado por un sacerdote de la Diócesis, pero si puedo garantizar que cualquiera que lo haga será inmediatamente removido.
No puedo proteger a los niños de la Diócesis sin la ayuda activa de ustedes. Le pido a ustedes cinco cosas: 1) Oren por la santidad de los sacerdotes, religiosos y aquellos que trabajan en nombre de la Iglesia. 2) Lean y estudien estos estatutos y oren para que se aplique con éxito. 3) Reporten ante mí o ante las autoridades apropiadas los casos de abuso infantil de los que ustedes se den cuenta. 4) Asistan y participen en los programas 'Protegiendo a los Hijos de Dios' cuando se efectúen en su área y ofrézcanse a coordinar o patrocinar uno de estos programas. 5) Respondan al llamado de Cristo a perdonar. Perdonen a aquellos que les han hecho daño a ustedes, clérigos o laicos. Perdonen a aquellos que estaban ciegos para actuar adecuadamente en la defensa de los niños. Perdonen a la Iglesia, a los Obispos, al clero por sus serias fallas para responder a estos crímenes.
En mis tres años como Obispo, nunca he asignado un sacerdote que yo sepa que es abusivo, y nunca encubriré a un sacerdote acusado o convicto de mala conducta sexual. Sin embargo, estoy presentando ante ustedes un nuevo Reglamento y un nuevo Plan para la Protección de los Niños y, para que puedan funcionar, necesito antes que nada pedir el perdón de ustedes. Yo puedo expresar dolor y tristeza por lo pasado, pero solo ustedes pueden perdonar. Yo puedo trabajar para asegurar que los errores del pasado no vuelvan a ocurrir, pero solo ustedes pueden perdonar. Yo puedo prometer hacer lo mejor posible, pero solo ustedes pueden perdonar y tomar la decisión de volver a confiar. Reconozco que perdonar y volver a confiar son cosas tremendamente difíciles, pero el mismo Señor Jesús nos llama a un profundo compromiso de perdonar y, con su gracia, lo podemos lograr.
Sería yo un tonto si prometiera perfección. No puede cumplirse la promesa de ser perfecto. Solo puedo prometer que siempre haré lo mejor posible, que haré mis mejores esfuerzos para la protección de los niños.
Por mi parte, también quiero darles las gracias. Los laicos de la Iglesia han sido ejemplares en su amabilidad hacia los Obispos, en su comprensión para los sacerdotes, y en su compasión por aquellos lastimados por el abuso. Esto es un testimonio maravilloso de esperanza y un testimonio de fe, y los elogio por ello. El Comité de Revisión que trabajó tan apasionadamente en este nuevo plan me ha dado una tremenda esperanza en nuestra habilidad de hacer mucho más por los niños. Estoy en deuda con ellos. Es precisamente por la fe y la esperanza de los laicos que yo también puedo tener una gran esperanza en el futuro de la Iglesia en Oregon Central y Occidental, y en todos los Estados Unidos.
Pidiéndole a Dios que envíe sobre ustedes toda bendición y gracia, quedo sinceramente de ustedes en Cristo Jesús,
Exelentisimo Sr. Don Roberto F. Vasa
Obispo de Baker
Estatutos Diocesanos Para La Proteccion De Los Niños y Los Jovenes
Los niños son invaluables regalos de Dios. Es desconcertante reconocer que algunas de las personas en las que ellos debieran confiar más a veces han abusado de ellos. Los esfuerzos que la Iglesia ha hecho en el pasado para hacer frente a este problema han sido, en algunas partes, desastrosamente inadecuados. En otras partes, el esfuerzo ha sido eventual y tibio, por decir lo mejor.
La Diócesis de Baker ha tenido dos reglamentos previos para prevenir y hacer frente adecuadamente con problemas de carácter sexual por parte del personal de la Iglesia. Dichos reglamentos pueden considerarse efectivos, dado que no ha habido nuevas denuncias de abuso en la diócesis desde que fueron promulgados. Dicha ausencia de reportes, sin embargo, no justifica ningún tipo de auto-complacencia. Queda aún mucho por hacer con respecto a educación de nuestro personal y del público, requisitos más estrictos para contratar, mejor revisión de antecedentes de los voluntarios y desde luego, vigilancia de parte de todos con respecto a cualquier abuso por parte del clero. Nada es aceptable, excepto nuestro mejor y más participativo esfuerzo para la protección de los niños. El lenguaje, los estatutos y las consecuencias de mal comportamiento que estos estatutos prevén, tratan de ser claros, directos y firmes —nuestros niños no merecen menos. Estos Estatutos serán observados muy estrictamente, y aunque se tratará de evitar hacer daño a empleados y voluntarios inocentes, nuestro deber primordial es evitar cualquier daño a los jóvenes que han sido confiados a nuestro cuidado.
A la luz del Código para la Protección de Niños y Jóvenes, adoptado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) en la Primavera del 2002, se formó un Comité de Revisión, se revisó la Política Diocesana y se redactaron estos nuevos Estatutos. El objetivo de estos nuevos Estatutos es reducir aún más la posibilidad de cualquier abuso por parte de cualquier empleado o voluntario de la Iglesia y establecer procedimientos bien definidos para la evaluación y educación de los empleados, el reporte de abusos, el trato a aquellos que los cometan y la asistencia a aquellos que puedan ser dañados. Estos estatutos también ordenan el establecimiento de un plan proactivo y comunitario para la educación amplia de toda persona interesada en saber más sobre el abuso infantil y su prevención.
Aunque estos estatutos están diseñados especialmente para la protección de los niños, también se refieren a cualquier comportamiento unético en materia sexual por parte de empleados o voluntarios. Siempre que personal de la Iglesia usa la influencia de su función para entablar cualquier actividad sexual con los fieles o clientes, jóvenes o adultos, están actuando de una manera irresponsable, inmoral e inaceptable. Tal conducta no será tolerada.
PREAMBULO
El abuso infantil es absolutamente contrario a los valores evangélicos del cuidado e interés que Jesús nos pide tener uno para el otro. El abuso infantil es contrario a todo lo que la Iglesia Católica cree y profesa sobre la dignidad de los seres humanos. Nunca va a ser tolerado.
Los Estatutos de la Diócesis de Baker mandan que todo su personal –clérigos, religiosos, empleados y voluntarios– está obligado a mantener los más estrictos estándares legales y morales en sus relaciones ministeriales, especialmente en lo que respecta a la juventud. La conducta abusiva hacia los niños o los jóvenes es no solo un crimen, sino que también viola la enseñanza moral Católica. En este documento el término "Personal Diocesano" se referirá a empleados y voluntarios de la Diócesis y/o las Parroquias.
Es necesaria la vigilancia para prevenir el abuso y para procurar que ningún niño, ninguno absolutamente, sea victimizado por tan pecaminosa y dañina conducta. La Diócesis de Baker promulga estos Estatutos para la Protección de los Niños y los Jóvenes con el objetivo de promover tal vigilancia.
PREVENCION DEL ABUSO INFANTIL
La Diócesis de Baker implementará las siguientes acciones para prevenir el abuso infantil y para reconocer la ocurrencia de dicho abuso.
Revisión: Todo el personal Diocesano en funciones y aquellos que se contraten en el futuro, incluyendo clérigos, miembros de órdenes religiosas, empleados y voluntarios laicos, que de alguna manera estén en contacto con niños o jóvenes se someterán a una revisión de antecedentes personales, para asegurar que no existe ningún evento reportado en el pasado que constituya un riesgo para los niños. La Diócesis y cada Parroquia retendrá en sus archivos copia de los resultados de dichas revisiones. Esta información, aunque pública, será guardada confidencialmente.
Educación: Todo el personal Diocesano, especialmente aquellos cuyos deberes ministeriales incluyan menores de edad, serán requeridos que asistan a presentaciones y capacitación para tratar con la prevención, reconocimiento y reporte requerido de abuso infantil.
Temas para los niños: El plan de estudios para todas las Escuelas Católicas Diocesanas incluirá enseñar a los niños acerca de contacto apropiado, instruyéndolos acerca de los límites para los adultos, y dándoles apoyo y orientación sobre cómo reportar casos de abuso ante los adultos apropiados para ello.
Comité Diocesano de Revisión: Se establecerá un comité, compuesto de no menos de seis ni más de doce miembros. La mayoría de miembros del comité serán laicos, que no sean empleados de la Diócesis. El comité será nombrado por el Obispo de la Diócesis de Baker y tendrá experiencia en asuntos relacionados con el abuso infantil, tales como leyes sobre como reportarlo, consejería, ayuda a las víctimas y tratamiento de los ofensores. El comité se reunirá a intervalos regulares, no menos de una vez por año, para ayudar al Obispo de la Diócesis de Baker en la implementación de los Estatutos para la Protección de Niños y Jóvenes. El comité revisará todas las acusaciones de abuso infantil por personal Diocesano, determinará un curso de acción adecuado y vigilará dicha acción.
Diocese of Baker
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